El salario inicial docente está en uno de sus peores niveles de los últimos 30 años

Por Américo Schvartzman

El sueldo inicial docente apenas supera la mitad de la canasta básica total del Indec y está en caída. En 1993 equivalía al 64 por ciento. La mejor relación entre el salario y la canasta fue en 2008, y si se toma ese año como referencia, la caída es abismal: el poder adquisitivo del salario docente se redujo a menos de la mitad desde entonces. Especialistas entrerrianos en la cuestión salarial docente ratificaron estas cifras y expresaron su preocupación.

En 1993 el salario inicial de un trabajador o trabajadora de la educación que comenzaba su vida laboral, equivalía al 64 por ciento de la canasta básica total (CBT) medida por el INDEC de aquella época. En 2003, el peor momento, la relación era del 53 por ciento. Desde el 2019, el salario inicial de un docente entrerriano ronda el 55 por ciento de la canasta.

Si se busca el año reciente de mayor poder adquisitivo del salario docente, hay que mirar el 2008: según evidencia el gráfico que reproducimos, el sueldo inicial de un maestro equivalía, en ese momento, a casi el 140 por ciento de la CBT. De manera que, si se coteja con el porcentaje actual, se verifica que el poder de compra de un sueldo docente se cayó a menos de la mitad en los últimos 12 años.

Si se chequea qué pasó con el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM), que es usado como referencia para los diferentes convenios salariales, se verifica también que se encuentra en su peor momento de los últimos 30 años: no llega al 40 por ciento de la CBT, la cifra más baja desde 1993 a la fecha.

Los datos surgen de un análisis estadístico que realizó para esta nota el profesor Luis Fernández, un estudioso de la temática. Además se consultó a Victor Hugo Hutt, especialista en la cuestión salarial docente entrerriana, y a Gustavo Blanc, docente y ex titular de Agmer Uruguay. También a la dirigente Lia Fimpel, quien enfatizó que de quienes cobran ese insuficiente salario (“una vergüenza”, definió) la mayoría abrumadora son mujeres “en muchos casos sostén de familia”.

Trabajadores que producen conocimiento

Esta nota surgió a partir de una intuición: que estamos en uno de los peores momentos del salario docente en los últimos años. La inquietud del cronista –que es también trabajador docente– surgió de revisar el valor del dólar y la brutal caída de los salarios medidos en esa moneda desde 2017 hasta la actualidad. Pero los datos de quienes estudian esta temática muestran que la intuición era acertada y que el reclamo docente no es antojadizo.

Los datos que utilizamos aquí, así como los gráficos que reproducimos, provienen de un estudio realizado por el profesor Luis Alberto Fernández, un docente de Historia egresado del Profesorado de Concepción del Uruguay. Luis, de 56 años, está jubilado desde hace pocas horas, fue delegado gremial e integrante de la Comisión Directiva Central de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer), docente y director en escuelas rurales y en la Escuela de Educación Técnica Héctor Sauret (“Técnicos Viales”), y siempre tuvo un poderoso interés por las cuestiones sociales, la defensa de los derechos de los trabajadores y la lucha por la igualdad y la dignidad.En 2012 Luis Fernández había dado a conocer un extraordinario trabajo de relevamiento de precios que realizaba por entonces. Se trataba de un recurso tan sencillo como metódico y riguroso: consistía en chequear mes a mes, disciplinadamente, una misma lista de 46 productos en los supermercados locales, durante años. Con ese estudio refutaba los datos de inflación manipulados por el gobierno de ese momento, que alteró la forma de establecer los cálculos provocando lo que se conoció como “el apagón del Indec”.

Caída irrefrenable

A pedido de este cronista, Luis Fernández revisó las cifras de evolución del salario docente en Entre Ríos, de la canasta básica total y de la relación entre ambas, en las últimas décadas. El resultado es elocuente y se puede apreciar en el siguiente gráfico:La línea verde expresa la canasta básica. La roja el salario inicial docente. La azul el salario mínimo. Como se puede apreciar, las variaciones del salario docente muestran las cifras actuales como parte de las más bajas en la secuencia histórica, y sensiblemente inferiores a las de los años 1990. El porcentaje del poder de compra de los salarios se representa en referencia al 100 por ciento para el que se toma la canasta básica total (CBT).

En el análisis de Luis Fernández, el poder de compra del salario inicial docente está en 58% de la CBT, y la preocupación es que, con el salario congelado y la inflación cotidiana, esa caida continúe.

Victor Hutt coincidió en líneas generales con los datos de Fernández: “Nuestro peor momento histórico fue más o menos a fines de 2003. En ese momento el salario testigo de maestro sin antigüedad representaba un 53 % de la canasta básica total. Y ahora estamos en el 55% y como Bordet no quiere dar aumentos y con la inflación mes a mes, que hace subir la canasta, vamos en camino a caer abajo del 50%”.

Para Gustavo Blanc “queda claro que en los últimos cinco años hay un deterioro mayor del salario docente, principalmente del inicial, ya que el docente que recién comienza cobra apenas por encima del 50 % de la canasta básica elaborada por el INDEC, o sea que un aumento del 100 % del salario inicial nos dejaría apenas por encima de la línea de pobreza”.

¿Y en dólares?

Si se revisa nominalmente el salario docente, explica Luis, es imposible saber lo que ha ocurrido porque la inflación hace que en poco tiempo perdamos la noción de cuánto podíamos comprar con el sueldo dos, tres, diez o 15 años atrás. Una opción para verificar la pérdida del poder adquisitivo es traducir todo a dólares, pero, como lo explica Victor Hutt, el dólar no es un parámetro adecuado “porque si no estaríamos en un tercio de lo que ganábamos en 2015, y no es así. Pero lo cierto es que influye, y mucho. Y en algunos aspectos influye directamente, como lo sabe cualquier trabajador que esté pagando un plan de un automotor, por ejemplo”. En efecto, no todo lo que consumimos varía en torno del dólar; pero además, con el paso del tiempo, el dólar también pierde algo de poder adquisitivo.

Con el gobierno macrista, el dólar pasó de casi 20 pesos (en febrero de 2018) a 40, en agosto del mismo año, y a 60 en 2019. Si se considera la evolución del SMVM de la Argentina medido en dólares, se verifica que pasó de 520 (uno de los más altos de la región hasta febrero de 2018) a caer a 290 dólares a comienzos de 2019, y a desvalorizarse cada vez más a partir de las siguientes devaluaciones.

Con el gobierno de Alberto Fernández, el dólar oficial llegó a 74 pesos y el blue a 130. En dólares, el SMVM argentino cayó a 228 si se toma a tasa oficial, pero si se considera el dólar blue ronda los 140, lo que lo pone entre los cinco más bajos de América Latina junto a Cuba, Haití, Venezuela y Nicaragua (ver fuente).

La Canasta Básica como referencia

Entonces, ¿cómo se puede calcular el poder de compra del salario cuando un país tiene cambios de moneda (convertibilidad) y procesos inflacionarios a lo largo de los años? No hay mejor manera que elaborar un cálculo que lo haga permanecer constante: qué cantidad de cosas se puede comprar con el salario. Dado que desde hace muchos años se mide la Canasta Básica Total (CBT) por parte del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), esa es la mejor manera de evaluar la evolución de las remuneraciones y de saber si el salario perdió, recuperó o mejoró su poder adquisitivo.

Luis aclara que los gráficos fueron hechos a partir de una reconstrucción de la canasta básica, con datos públicos y con el bache por “apagón” del Indec entre el 2009 y el 2013, aproximadamente. Las cifras de esos años se reconstruyeron a partir de publicaciones independientes (de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas -FIEL- respecto de la evaluación de la CBT, y del Observatorio de la Deuda Social de la UCA).

En este momento, el poder adquisitivo del SMVM y del salario docente, en particular, son de los más bajos de la historia reciente en relación a la canasta básica total. Aun así, se muestra una muy pequeña recuperación desde el 2019 respecto del salario de abril del año pasado, debido a que el año pasado hubo una mejor negociación con una especie de cláusula gatillo, que era trimestral y permitió mantener un poco el nivel salarial. En cambio, la línea azul -que es la del SMVM- ha seguido bajando porque no habido actualización.

En el cuadro inferior se revisa la relación entre canasta básica, salario docente y salario mínimo, pero ahora traducidos a dólares estadounidenses, siempre en valor oficial. Ese gráfico permite ver las variaciones en esa moneda extranjera, y por supuesto, permite deducir que la caída del salario (tanto del SMVM como del docente) es mucho mayor si se considera el valor del dólar blue, cuya brecha con el dólar oficial es cercana al 85 por ciento.Gustavo Blanc es docente y después de varios años de estar al frente del gremio volvió al aula. Sí, esa rareza que solamente se ve en el sindicato de los trabajadores y trabajadoras de la educación. Consultado sobre estas cifras, Blanc aseguró que el salario docente “siempre a lo largo de la historia fue bajo, nos lo dicen claramente docentes que son hijos y nietos de docentes. Esto tiene que ver con la concepción conservadora de que la tarea de maestra se realiza por ‘vocación’ y no porque es un trabajo y como todo trabajador necesita de su salario para vivir y ser sostén de su familia”.

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