Cárceles en pandemia: “Hubo malestar pero la situación está estabilizada”, dijo Bértora

La jueza de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Paraná, Cecilia Bértora, brindó un panorama de la situación en las cárceles de la provincia en el contexto de pandemia de coronavirus y aislamiento obligatorio.

En declaraciones realizadas al programa A Quien Corresponda (Radio De la Plaza), Bértora señaló que “en un primer momento hubo mucha convulsión y desesperación, y mucho desconcierto también porque no se sabía bien de qué se trataba, ahora las cosas están bastante más estabilizadas después de haber pasado por distintos escenarios”.

Al respecto, planteó que “cuando empezaron a abrirse en distintas ciudades algunas actividades, los internos plantearon que ellos también tenían derecho a cierta apertura dentro del régimen carcelario, como recibir visitas o tener alguna salida”. “Hay que tener en cuenta que desde que comenzó el aislamiento los internos no salen a ningún lado por ningún motivo, por ejemplo por el fallecimiento de un familiar o el nacimiento de un hijo; y eso generó cierto malestar y cierta tensión cuando se enteraron de la apertura de los bares o las salidas a correr y ellos no pueden hacer ciertas actividades, pero hoy ya está más estabilizado porque han visto que eso se da por ciudad y por momentos con lo cual hay un mayor entendimiento del cuadro de situación respecto de las restricciones en tiempos de pandemia”, explicó.

Asimismo, informó que actualmente “no hubo ninguna flexibilización en el sistema carcelario, y al único lugar que van es al hospital con sobrados motivos para una atención médica de urgencia y algunos cuadros que pueden ser derivaciones que comprometan mucho la salud”. Pero aclaró que “cuando vuelven deben estar aislados 15 días o en algunos casos 20 días. Del mismo modo, el interno que ha sido internado o tuvo una intervención quirúrgica vuelve al penal y queda en situación de aislamiento”.

En ese marco, contó que “un interno en particular refirió síntomas dos veces y en un caso se lo internó varios días, se le hizo el hisopado, se esperó la respuesta y en base a eso se toman las medidas. Se hicieron muy pocos hisopados, en dos o tres casos donde tuvieron síntomas muy compatibles por algunas neumonías –que hubo muy pocas- y esos casos fueron atendidos con especial cuidado para evitar contagios”.

En tanto, indicó que la restricción de las visitas “sigue igual, aunque lo único que ha cambiado es que hace menos de una semana se habilitó un sector especial, con esos atriles con plástico y con cierta distancia entre el abogado y el interno; el interno tiene posibilidad de entrevistarse con su abogado en el ámbito de la Unidad Penal; pero no puede verse con sus familiares”.

Por otra parte, Bértora sostuvo que “hoy hay 100 internos menos en la cárcel de Paraná” y detalló: “Yo he dado 20 domiciliarias en general, en toda la provincia, pero también hubo domiciliarias dadas por el Juzgado Federal y otras son cuestiones de organización de la justicia que ha tratado de no dar tantas prisiones preventivas o revisar las preventivas y apurar los trámites para dar respuesta o transformarlas en domiciliarias de carácter preventivo”.

Sobre la prohibición de salir a cobrar el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), la magistrada dijo que “la situación continúa igual” y aclaró que “en la costa del Uruguay el ANSES dio una respuesta mucho más clara y concreta e informó que los internos no tenían condiciones para tramitarlo ni ser beneficiarios, y en el caso de Paraná venían ya con el IFE concedido solicitando el traslado para el cobro o que el Correo Argentino enviara su personal para pagar en la Unidad Penal”.

Ante ello explicitó que “salvo un caso especial, que sería que un interno esté con prisión domiciliara donde es posible que se considere el IFE porque está en su casa y no tiene posibilidades de recursos –en cuanto al sustento mínimo que refiere a la parte alimentaria- pero el interno que está dentro en la Unidad Penal y que generalmente no trabajan ni adentro ni afuera del penal, y no pueden justificar ninguna pérdida de ingresos en función de la baja de la actividad económica o la imposibilidad de salir a trabajar por el Covid, motivo por el cual no hay forma de entender cómo les otorgaron el beneficio”.

“El ANSES tiene mucho que ver en esto, con los controles que realizó, y por eso en la resolución que saqué, se celebró un oficio a la Dirección del ANSES que corresponde el control de estas cuestiones y por otro lado a la Fiscalía Federal para que evalúe si no se cometieron ilícitos otorgando el IFE a personas que no tiene ninguna condición para cobrar ese beneficio”, sentenció.

Traslado de Barrientos

Consultada respecto del traslado de Gustavo “Petaco” Barrientos a la cárcel de Gualeguaychú, Bértora explicó que “cuando se decidió su traslado a Ezeiza, por un recurso que se planteó ante el Superior Tribunal de Justicia se recurrió, Casación sostuvo la resolución pero en el ámbito del STJ revocaron la resolución y ordenaron que Barrientos debía estar en la provincia, lo cual se hizo el año pasado y por eso se lo ubicó en la Unidad Penal 1”. No obstante, informó que “ahora presentó un habeas corpus diciendo que no tenía agua caliente para bañarse, que estaba afectado en las vías respiratorias, había estado en abril internado por una neumonía podía tener una recidiva de esa enfermedad, que había mucha humedad en el pabellón, filtraciones cuando llovía y que la situación de encierro estaba perjudicando su salud”.

“Creo que con esto apuntaba a que se revise un pedido de domiciliaria que pidió meses atrás y que se le denegó. Atento a las situaciones de salud que planteaba, emití una resolución por la cual se lo hizo evaluar en el Hospital San Martín para completar una serie de estudios que tenía pendientes y una vez culminada la evaluación completa de su estado, la misma resolución decía que debía trasladárselo a una Unidad Penal con mejores condiciones de alojamiento para el interno, por tanto la Dirección General del Servicio Penitenciario dispuso su alojamiento en la Unidad II”.

Por último, respecto de las quejas de Barrientos la jueza aseveró que “agua caliente tienen todos, y si no la tienen es por una situación circunstancial como le puede pasar a cualquiera en su casa; pero el temas de las instalaciones es más probable porque las cárceles son muy antiguas –la de Gualeguaychú es de 1860 y la de Paraná es de principios de 1900- y tienen edificios que sufren mucho y tampoco han tenido siempre un buen nivel de mantenimiento”. “Se hacen grandes esfuerzos pero siempre hay problemas en ese ámbito”, concluyó.

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