Estremecedor caso de abuso sexual y amenazas en la sede paranaense del Ejército Argentino

De ANÁLISIS

Una joven denunció penalmente a cinco miembros del Ejército Argentino sede Paraná, por abusar sexualmente de ella, hostigarla, acosarla y presionarla para que no haga la denuncia. Al caso lo dio a conocer el diario Uno este jueves.

Imputados en el expediente Acosta Bruno Ariel y otros/Abuso sexual y exhibiciones obscenas

Bruno Ariel Acosta de 40 años, casado, sargento del Ejército.
Gerardo Elías Rivoldi, 34 años, alias “Batata”, cabo primero del Ejército, divorciado.
Juan Manuel Videla, 43 años, capitán del Ejército.
Mariana Andrea Albornoz, 27 años, soltera, soldado voluntario.
Pablo Luis De Leonardi, 43 años, casado, mayor del Ejército.
Qué pasó

María terminaba el Núcleo de Instrucción Básica (NIB) para ser soldado voluntaria del Ejército Argentino, en la sede Paraná. Corrían los últimos meses del año 2017 cuando comenzó a ser hostigada y acosada sexualmente por un superior de ella, el sargento Bruno Ariel Acosta de 40 años.

La joven jamás entró en ese juego. Acosta hasta le escribía insistentemente desde un perfil falso de Facebook, donde la invitaba a salir permanentemente. El acoso no sólo se daba en ese plano virtual. En medio de las clases, Acosta decía a todos que la joven estaba saliendo con él. La muchacha, absorta, no dejaba de repetir que eso era mentira. El hostigamiento fue insoportable hasta que la denunciante se puso de novio con un soldado voluntario. Fue entonces cuando su superior relajó la presión que ejercía sobre la muchacha.

Los primeros días de noviembre, comisionaron a la pareja de la muchacha a Monte Caseros. Con el novio lejos, el hostigamiento se intensificó progresivamente hasta terminar en un abuso sexual colectivo contra la joven.

Los episodios más graves ocurrieron en medio de una fiesta por la culminación del NIB. Según la denuncia de la chica, el 23 de noviembre de 2017, de tarde, el jefe le ordenó vestirse de civil y salir con él y otros soldados a comprar comida y bebida para esa noche. Cerca de las 21, cuando estaban comiendo, bebiendo y escuchando música, los denunciados se fueron solos a la “pieza de semana”, a donde convocaron a la joven.

Como nadie puede negarse ni contestar las órdenes de un superior, la muchacha fue hasta el lugar acompañada por un amigo. En la puerta, mandaron a su amigo a comprar gaseosas y la hicieron entrar.

Adentro de esa habitación, le reprocharon que ella empezó “por abajo” cuando podía empezar “por arriba”, en referencia a su novio, un soldado sin cargo. La manosearon. Le preguntaron si le daba “el cuero para cuatro”. En esa situación, la muchacha pidió permiso para ir al baño y uno de los soldados que estaba en el lugar la empujó contra la pared, la manoseó por todo el cuerpo, le apretó el rostro y la besó. Ella forcejeó y salió corriendo, llorando y pidiendo auxilio a su amigo.

Fueron los dos a otro lugar de las instalaciones. Una hora y media después aproximadamente, mientras la chica se descargaba con su amigo, hasta ese lugar llegaron dos de los denunciados. El soldado que la había manoseado en la “pieza de semana” y la mujer de apellido Albornoz se desnudaron y tuvieron relaciones. La joven salió corriendo con su amigo de ese lugar.

Pasó sola toda la noche en el alojamiento femenino. Después llamó a su novio que estaba lejos y le contó toda la situación. El muchacho la incitó a contarle todo a su padre y le advirtió que él no podía hacer nada en contra de sus superiores.

A la mañana siguiente, la imputada Albornoz le envió un mensaje de audio a la chica. Le dijo que si alguien preguntaba por ella, tenía que decir que pasó la noche en el alojamiento femenino. Que no cuente nada de lo que había pasado porque si no “va a quedar mal el capitán y todo eso”.

Cuando regresó de la comisión, el novio de la chica pidió hablar con el jefe Mayor de apellido Ponce. Éste último estaba con todos los denunciados cuando recibió al joven. Los jefes le pusieron días de arresto al muchacho y le bajaron la nota de comportamiento y exigencia física. Como excusa de las medidas le dijeron que él no había dicho que conocía toda la situación.

No fue el único que hizo algo por la muchacha. El padre de la joven dio cuenta al Instituto Nacional contra la Discriminación (Inadi) de lo que había ocurrido, y contó a retirados que le hicieron saber al Mayor Ponce y le pidieron que haga algo. Nada pasó.

Según denunció la muchacha, en el Ejército todos sabían lo que había ocurrido. Se enteraron que ella hizo la denuncia penal cuando pidió permiso para ausentarse y mostró la citación de Fiscalía para que concurra a declarar. Como eso fue de un día para el otro, no pudieron hacer nada.

La muchacha piensa que todo lo que ocurrió tiene un motivo principal: es mujer y joven. Además, considera que la voluntaria denunciada, en algún punto, también es una víctima.

Amenazas y presiones

Después de denunciar en sede judicial, las amenazas y presiones siguieron contra la joven. Apenas ella denunció en Fiscalía, la llamaron para iniciar una “investigación” interna en el Ejército. El amigo de la muchacha, testigo de todo lo que ocurrió, no declaró en ese sumario interno lo que sabía porque tenía miedo, y le avisó a la chica. De Leonardi, el encargado de la investigación que, asimismo, está imputado en la causa penal, le aseguró a la chica que todos habían declarado en contra de ella y le hicieron saber que si ellos “se hundían, ella se hundía” también.

La coaccionaron para que baje la denuncia en instancia penal y sólo quede como “algo leve” en un sumario interno.

Qué se atribuye a cada uno y mensajes

Se le atribuye a Acosta, en octubre y noviembre de 2017, maltratar a una joven en las instalaciones del Ejército que cursaba el Núcleo de Instrucción Básica (NIB). Acosta persiguió a la chica, la hostigó y acosó constante e insistentemente con intenciones sexuales. El acosó generó temor en la víctima que evidencia estrés post traumático. Se le atribuye también no hacer la denuncia de los delitos cometidos por él y otros.

Tras esos acontecimientos, el propio Acosta envió un mensaje a la joven diciéndole: “El que realmente te quiso y te ayudo a que termines el NIB LE PAGAS ASI??? OK son buenas la vida siempre tiene una vuelta y tardes te vas a dar cuenta lo que te convenía por lejos y no solo era algo del momento”.

A Videla le imputan conocer todo el episodio del primer abuso contra la joven y tampoco denunciarlo. Se le imputó saber que Albornoz coaccionó a la víctima para que no denuncie el abuso y, además, el propio Videla convocó a todos los implicados e hizo llevar a la víctima a la “Pieza de semana”. Eso fue unos días después de los abusos. En ese lugar, Videla convalidó la conducta denunciada y la incitó.

A Albornoz, en tanto, le atribuyen no denunciar el primer abuso que sufrió la joven y someter a la víctima a los actos exhibicionistas de ella y Rivoldi. Días después de eso, Albornoz increpó a la joven y le ordenó que no denuncie lo que había pasado.

Por último, a Leonardi le imputan conocer casi todos los hechos denunciados por la joven, no denunciarlos y además incitarla para que no denuncie.

La causa está avanzada. Los denunciados fueron procesados en noviembre de 2019. Todos negaron la denuncia. Algunos fueron trasladados y otros suspendidos de la fuerza. La denuncia fue interpuesta por la víctima el 11 de diciembre de 2017.

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